Esta semana he estado en la conferencia de Techcruhnch Disrupt en San Francisco, presentando el producto Anapphylaxis (de Adan Medical Innovation, SL), una de las start-ups que está incubando Daleph, a potenciales inversores.

Para quien no la conozca, Techchrunch Disrupt es un importante escaparate de tecnologías consideradas disruptivas en cualquier sector económico, y donde se encuentran gurús, start-ups, inversores, etc. Teniendo en cuenta que la entrada no es nada barata (casi 3.000 dólares) y que estaba lleno hasta la bandera, nos podemos imaginar que los asistentes no eran simples curiosos y que las cuestiones que se han tratado eran de calado.

Esta asistencia me ha permitido constatar un par de hechos que creo que son relevantes en cuanto al lanzamiento de nuevas empresas.

El primer hecho es constatar que el nivel de las start-ups barcelonesas (había unas 10 y no había ninguno del resto del Estado, hasta donde vi) es perfectamente homologable a las que salen en lugares considerados empresarialmente más dinámicos (USA, Austria, Alemania, Corea del Sur, Japón, etc.).

Ahora bien, lo que no estaba demasiado definido en el Techchrunch Disrupt es qué se entiende por “disruptivo”. Teóricamente, una iniciativa disruptiva debería provocar un cambio profundo en la estructura de un sector económico. En general, he visto proyectos ingeniosos, que nacen de las nuevas tendencias tecnológicas (robots todavía poco sofisticados, IOT aplicado a campos diversos, etc.), pero de ahí a calificarlos de disruptivos puede resultar exagerado.

El segundo hecho es recomendar la visita a la aceleradoraPlug & Play“. Es una aceleradora privada, creada por unos inmigrantes iraníes, que acoge unas 400 empresas en su edificio de Palo Alto. Su modelo se basa en identificar necesidades en el mundo corporativo y, en consecuencia, buscar la start-up que le pueda dar satisfacción. Cuando hay coincidencia, entonces aportan el espacio (gratuitamente) y, si les gusta, ellos mismos invierten en el proyecto.

El mérito que tiene esta aceleradora es haber logrado tejer una red de contactos con empresas (sobre todo, grandes corporaciones) que la ponen constantemente al tanto de sus necesidades y buscar muy activamente la start-up que le puede dar respuesta. De hecho, algunas de estas grandes empresas disponen de despacho permanente en la aceleradora, con una persona encargada de gestionar los contactos con start-ups y de actuar como facilitadora dentro de sus organizaciones.

Evidentemente, esta estrategia tiene la ventaja de que da a “Plug & Play” una base sólida de viabilidad de los proyectos que aceleran, así como recursos -por la vía de los alquileres de despachos de los proyectos más avanzados- para entrar en el capital de aquellos proyectos que consideran mejores. Sobre todo, si los consideran “disruptivos“.

Y vuelve la pregunta: ¿qué es ser disruptivo? Teóricamente puede estar muy claro, pero en la práctica disruptivo acaba siendo lo que los creativos de la start-up han decidido para hacer más atractivo el proyecto. Y es que si no eres disruptivo, no eres nadie en el mundo de las start-ups.

 

Francesc Trias

Escribe un comentario