El último informe de Intermón Oxfam Tiempo para los cuidados calcula en 9,7 billones de euros la contribución que las mujeres hacen a la economía mundial mediante el trabajo dedicado a los cuidados, es decir a la atención a niños y niñas, personas mayores, dependientes, enfermas, … Sin embargo, la mayor parte de mujeres no reciben retribución por este trabajo. El mismo informe indica que tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado que se lleva a cabo en el mundo recae en las mujeres.

En España, según el mismo informe, se dedican 130 millones de horas diarias al trabajo de cuidados no retribuido.

Esta carga de trabajo hace que las mujeres tengan muchas más dificultades que los hombres para acceder al empleo, para mantenerlo y para progresar, y dificulta también el acceso de las mujeres a la educación, a la participación política, a las actividades deportivas y de ocio, a la cultura, ….

La solución a esta situación, profundamente injusta, pasa por la corresponsabilidad en el trabajo de cuidados y por aumentar los recursos públicos que se dedican a ello.

Con respecto a la primera cuestión, es imprescindible racionalizar el uso del tiempo para hacer posible que mujeres y hombres puedan compaginar el trabajo remunerado y el de cuidados, es necesario avanzar en cambios normativos que favorezcan que los hombres puedan ocuparse del cuidado de los hijos e hijas o de personas dependientes de la misma manera que lo hacemos las mujeres, y es necesario que los programas de empleo incorporen recursos de conciliación que permitan que las personas con cargas familiares puedan participar de los mismos.

Por lo que respecta al apoyo público al trabajo de cuidados, no hay que decir que el camino que queda por recorrer es inmenso. Sirva como ejemplo el hecho que en octubre de 2019 había en España 260.000 personas reconocidas como dependientes esperando a recibir la prestación que les corresponde.

El trabajo de cuidados ha sido asumido tradicionalmente por las mujeres, pero es imprescindible para el buen funcionamiento de la sociedad y la economía. Por eso este trabajo debe ser sostenido con recursos públicos y requiere el compromiso y la participación de los hombres, las mujeres siempre hemos estado ahí.

 

Montserrat Parramon

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