IA y políticas de igualdad: una nueva caja de herramientas para mejorar la vida de las personas

Este artículo es el segundo de una serie de tres entregas. En esta ocasión, exploramos cómo la inteligencia artificial está abriendo nuevas posibilidades en el diseño y el desarrollo de las políticas públicas de igualdad.

Cuando pensamos en inteligencia artificial, es fácil asociarla de entrada con el sector tecnológico. Sin embargo, su potencial va mucho más allá: la IA también está empezando a transformar la manera en que las políticas públicas responden a necesidades sociales muy diversas.

Esto abre un campo especialmente interesante para las administraciones. Problemáticas como las violencias machistas, las desigualdades de género en la detección de enfermedades o las barreras a las que se enfrenta el alumnado recién llegado llevan años formando parte de las agendas públicas. Las nuevas herramientas de inteligencia artificial ofrecen formas diferentes de abordar algunos de estos retos y de reforzar la acción pública.

La pregunta es, por tanto, ¿cómo podemos poner la IA al servicio de la mejora de las condiciones de vida de las mujeres y de otras personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad?

Desde la perspectiva de la igualdad, identificamos cuatro capacidades de la IA con un claro potencial para el diseño de políticas públicas:

1. Una primera capacidad es detectar patrones que pueden pasar desapercibidos cuando la información es muy extensa, está dispersa o cambia con rapidez.

2. También puede acompañar a las personas cuando necesitan una primera orientación o una vía de acceso más cercana a los servicios públicos.

3. Puede anticipar necesidades para ampliar el margen de actuación.

4. Y, en una sociedad cada vez más diversa, la IA puede contribuir a personalizar mejor las respuestas públicas, teniendo en cuenta que las personas parten de situaciones diferentes y que las desigualdades a menudo se entrecruzan.

Esta última cuestión es fundamental cuando hablamos de perspectiva de género interseccional, ya que aplicarla a la IA implica preguntarnos quién encuentra más obstáculos, en qué puntos aparecen y hasta qué punto los servicios responden a estas realidades diversas. Y es aquí donde resultan interesantes algunas experiencias que ya están en marcha. Hemos seleccionado tres que permiten ver cómo algunas de las capacidades mencionadas —acompañar, anticipar y personalizar— ya están tomando forma en ámbitos muy diferentes de las políticas públicas.

AinoAid: una puerta de entrada ante las violencias machistas

En el abordaje de las violencias machistas, disponer de información segura y adaptada a cada situación puede ser determinante, sobre todo cuando todavía no existe contacto con un servicio especializado.

El proyecto europeo IMPROVE ha explorado precisamente este ámbito a través de AinoAid, un asistente conversacional basado en inteligencia artificial desarrollado con la participación de la Policía Local de Valencia. La herramienta ofrece orientación sobre violencia de género y violencia doméstica, puede utilizarse de forma anónima y está disponible en diferentes idiomas. También informa sobre los recursos existentes y adapta la respuesta a la situación descrita por la persona usuaria.

Su principal valor diferencial reside en el lugar que ocupa dentro del proceso de atención, ya que AinoAid actúa en ese momento previo en el que una persona puede necesitar ayuda, pero todavía no ha iniciado el contacto con los servicios especializados. Por ejemplo, cuando aún está intentando comprender qué le ocurre, quiere contrastar si una determinada situación puede constituir violencia o necesita conocer los recursos que tiene a su alcance. En este contexto, el anonimato y la disponibilidad de la herramienta pueden aportar un valor añadido.

La tecnología también puede ser utilizada por personas del entorno o profesionales que buscan información sobre cómo actuar ante un posible caso. El proyecto se ha concebido como una herramienta complementaria a la atención especializada y se ha probado en varios países europeos.

La experiencia muestra, además, cómo la tecnología puede ampliar el alcance de una red de recursos si parte de una realidad básica: las condiciones de acceso no son iguales para todas las personas. Factores como la edad, el origen, la situación económica o la situación administrativa, entre otros, pueden influir de manera diferente en el acceso a los servicios.

Salut/IA: ampliar la capacidad de un programa público de detección precoz

Tenemos otro ejemplo mucho más cercano. El Programa Salut/IA del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya ha abierto en 2026 una consulta preliminar al mercado para identificar soluciones de inteligencia artificial aplicables al programa catalán de detección precoz del cáncer de mama.

En este caso, la innovación se integra en una política pública ya consolidada. La IA se está explorando como una herramienta para optimizar los recursos disponibles y responder a la ampliación prevista de la franja de edad del cribado, de los 45 a los 74 años. La iniciativa está coordinada desde el Programa Salut/IA y cuenta con la participación de diferentes organismos y unidades del sistema sanitario catalán.

El interés de la iniciativa también reside en el proceso. La primera consulta al mercado ya ha permitido identificar siete soluciones de IA con potencial para apoyar el programa de cribado. El siguiente paso consiste en validar su rendimiento con datos del sistema sanitario catalán y, de hecho, en septiembre de 2026 se abrió una segunda consulta para profundizar en los requisitos de integración y funcionamiento. El caso muestra un enfoque gradual de la innovación, basado en contrastar las soluciones antes de extender su uso.

CARE: personalizar la respuesta ante unas aulas cada vez más diversas

Para terminar, presentamos un ejemplo de uso que ayuda a dar respuesta a algunas de las complejidades a las que se enfrenta el sistema educativo. Las aulas son cada vez más diversas, lo que plantea el reto de adaptar mejor la respuesta educativa. En el caso del alumnado de origen migrante, la lengua o el momento de incorporación al sistema pueden marcar diferencias importantes en la experiencia escolar.

El proyecto europeo CARE —Language Education for Inclusion of Immigrant Minority Students—, activo entre 2024 y 2026, trabaja para favorecer la inclusión del alumnado de origen migrante en sistemas educativos multilingües. El consorcio cuenta con participación catalana a través de la Escola Teresa Miquel i Pàmies de Reus y explora, entre otras herramientas, un programa de mentoría digital que utiliza inteligencia artificial.

El proyecto parte de una realidad muy concreta: llegar a un aula sin dominar la lengua vehicular tiene efectos que van más allá del aprendizaje lingüístico, ya que puede influir en cómo el alumnado vive su experiencia en el centro, progresa académicamente y desarrolla una mayor autonomía. CARE aborda esta realidad mediante una mentoría digital y herramientas adaptadas al alumnado de origen migrante, con el objetivo de ajustar mejor la respuesta educativa a estas situaciones. La tecnología permite, por ejemplo, adaptar un mismo material a diferentes niveles de competencia lingüística, de modo que el alumnado pueda seguir trabajando los contenidos compartidos con el resto de la clase.

El valor del proyecto reside precisamente en este enfoque: la IA no sustituye la participación en el aula, sino que proporciona al profesorado más herramientas para adaptar el acompañamiento y favorecer que el alumnado recién llegado pueda participar en el mismo entorno educativo.

AinoAid, Salut/IA y CARE parten de contextos muy diferentes. Lo que los conecta es el uso de la IA en un punto concreto de una política o un servicio público en el que puede aportar una mejora tangible.

Desde Daleph, seguimos de cerca este tipo de experiencias porque muestran que la innovación pública con IA ya se está materializando en ámbitos directamente vinculados con la igualdad y la inclusión. Su desarrollo abre nuevas posibilidades para que las administraciones exploren cómo integrar esta tecnología en sus propias políticas y servicios.

Y, ante este escenario, la pregunta sigue siendo sencilla: ¿qué problema público queremos resolver y cómo puede ayudarnos la IA a darle una mejor respuesta?

Referencias

Ajuntament de València (2024). València refuerza la atención a las víctimas de violencia de género con un chat de inteligencia artificial. Policía Local de València.

Fundació TIC Salut Social (2026). Presentación de la consulta al mercado del reto de cribado del cáncer de mama. Programa Salut/IA, Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya.

CARE Education (2024-2026). CARE – Language Education for Inclusion of Immigrant Minority Students. Proyecto Erasmus+ 2024-1-PL01-KA220-SCH-000256498.

El próximo artículo de esta serie abordará los sesgos algorítmicos y su impacto en el ámbito de la igualdad.

Ana Rodarte – Consultora sénior de Igualdad