Un siglo de avances: grandes hitos que han impulsado la igualdad en España

A lo largo del siglo XX y comienzos del XXI, los derechos de las mujeres en España han avanzado a través de reformas legales e institucionales que han marcado hitos decisivos en la construcción de la igualdad de género. Muchas de estas transformaciones fueron impulsadas o defendidas por mujeres que, desde responsabilidades institucionales, contribuyeron a ampliar derechos y a consolidarlos en el marco legal.
En esta semana de conmemoración del 8M, Día Internacional de las Mujeres, hemos querido destacar algunos hitos relevantes y avances significativos que han modificado sustancialmente los derechos y libertades de las personas y, en especial, de las mujeres. Todos ellos con mujeres como protagonistas de estos logros.
El primer gran hito que cabe destacar se produce con la aprobación de la Constitución de 1931, que reconoció el derecho de voto de las mujeres. Fue Clara Campoamor quien lideró el debate parlamentario a favor del sufragio universal, logrando en última instancia el reconocimiento de la ciudadanía política. Además, su intervención también resultó determinante para incluir la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas concebidos dentro y fuera del matrimonio y el divorcio en el texto constitucional.
Un segundo gran hito se produce con la aprobación de la Constitución de 1978, que estableció, en su artículo 14, la prohibición expresa de discriminación por razón de sexo, convirtiendo la igualdad en un pilar fundamental del sistema democrático moderno. En el proceso de redacción constitucional participó María Teresa Revilla, única mujer miembro de la Comisión Constitucional del Congreso, que defendió la inclusión explícita de este principio de igualdad como garantía básica de derechos.
Como tercer gran hito, queremos destacar la institucionalización de las políticas públicas de igualdad que se produce durante la década de los ochenta. La creación del Instituto de la Mujer en 1983, con Carlota Bustelo como primera directora, y la aprobación del Primer Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en 1988, impulsado por Matilde Fernández, supusieron el paso de un reconocimiento formal de derechos a una acción pública estructurada para reducir desigualdades en el ámbito laboral, social y educativo. Bustelo tuvo una participación clave en la Ley del Divorcio, defendiendo la legalización de los anticonceptivos y la incorporación del principio de igualdad entre mujeres y hombres. Del mismo modo, Fernández, ministra de Asuntos Sociales, situó la igualdad como una política transversal dentro de la administración.
Otro momento clave llega con la aprobación, en 2004, de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, impulsada, entre otras personas, por Soledad Murillo. Posteriormente, en 2007, se aprueba la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, en la que la primera ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se basó para promover la igualdad de género. La norma introdujo medidas estructurales como los planes de igualdad en las empresas, la promoción de la presencia equilibrada en órganos de representación y abrió nuevas vías para avanzar hacia la igualdad real.
Cabe destacar también, en el ámbito educativo, la incorporación progresiva de la perspectiva de género y el modelo de coeducación, que contribuyó a transformar el sistema educativo para hacerlo más inclusivo e igualitario. En este campo, la labor de Marina Subirats fue especialmente relevante, promoviendo la revisión de contenidos, lenguajes y prácticas escolares para superar estereotipos y promover la igualdad de género.
Este recorrido ha sido largo, pasando por una primera conquista de derechos hasta llegar a una etapa en la que la igualdad se ha ido consolidando a través de la normativa, el diseño y la consolidación de políticas públicas en todas y cada una de las legislaturas. Gracias al liderazgo de estas mujeres, entre otras figuras que a lo largo de los mandatos constitucionales han contribuido a consolidar las políticas de igualdad en el país, lo que en un principio era una reivindicación hoy es un hecho y un compromiso institucional y social. No obstante, y a pesar de los avances normativos y políticos de los últimos años, todavía quedan pasos por dar para alcanzar una igualdad efectiva real entre mujeres y hombres.
En Daleph estamos comprometidos con la igualdad y trabajamos, en todas las colaboraciones y proyectos en los que estamos presentes, para incorporar un enfoque de género basado en los derechos, como eje vertebrador, operativo y organizativo del diseño de la política pública.