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DE LA DESCONEXIÓN A LA SINCRONIZACIÓN DE EQUIPOS EN TIEMPOS DE COVID

Al hablar con conocidos y clientes de administraciones públicas (igual que habrá ocurrido también en organizaciones privadas o de tercer sector), una dinámica bastante recurrente en estos meses de confinamiento ha sido la desconexión que ha provocado en muchos equipos la interrupción del trabajo presencial.

A pesar de la multiplicación de reuniones telemáticas y videollamadas, de un día para otro, en muchas organizaciones, se ha perdido la interacción regular con responsables y compañeras/os. Los motivos son variados: quienes ocupan puestos de responsabilidad se han volcado a organizar la respuesta a la crisis; en los equipos ha habido bajas y dificultades evidentes para teletrabajar. Pero lo que esta dinámica ha puesto en evidencia es que para trabajar en equipo hace falta algo más que un organigrama o sentarnos unos al lado de otros.

Los equipos son ecosistemas de relación entre personas que se coordinan y cooperan en pro de un objetivo común. Propósito compartido, colaboración y autonomía son ingredientes que deben cuidarse para que florezcan. Todo lo contrario, a lo ocurrido allí donde han desaparecido abruptamente la coordinación, los espacios en los que elaborar o compartir escenarios de futuro y clarificar objetivos de trabajo.

En un contexto de teletrabajo sostenido, se puede y ser debe pasar de la desconexión a la sincronización. Exactamente de qué modo, dependerá de la dinámica de coordinación y trabajo colaborativo habituales. Una propuesta: reuniones diarias que ayuden a mantener el buen tono del equipo, de corta duración, a primera o última hora de la mañana, y con una distribución estable de temáticas a tratar diariamente para evitar reiteraciones y redundancias. Los viernes o lunes se planifica la semana, y el resto de días se dedican monográficamente a un tema – dificultades para una colaboración efectiva, gestión del business as usual, aspectos de mejora en los servicios… además de dejar unos minutos para que cualquiera pueda compartir novedades e informaciones de interés con el resto.

Sea cual sea la fórmula elegida, igual que en confinamiento nos esforzamos a ejercitar la musculatura para no atrofiarnos, toca ejercitar también el “tono muscular” de los equipos para mantenernos alineados e ilusionados.

 

Emma Rué