TRASCENDIENDO LAS EVALUACIONES DE DESEMPEÑO: CONVERSACIONES Y DIÁLOGOS ABIERTOS

Durante años en Daleph hemos abordado la mejora profesional mediante un sistema de evaluación del desempeño. Como manda el canon, disponíamos de cuestionarios adaptados a las distintas posiciones, y a inicios de año, cada responsable de equipo completaba tantos cuestionarios como integrantes tenía en su equipo. Posteriormente lo compartía en una conversación anual que como sucede en muchas evaluaciones de este estilo, a veces podía tomar un cierto cariz de auditoría. Algunas personas las valoraban como algo más o menos rutinario, y con una aportación de valor limitada.

Tras darle algunas vueltas, hace un tiempo optamos por trascender este esquema de “evaluador evalúa a evaluado”, y focalizarnos en el desarrollo como objetivo primordial de las conversaciones. Obviamente, valorar el grado de consecución de unos determinados objetivos de mejora parecía irrenunciable; pero para pasar de la auditoría a la conversación de desarrollo, había que cambiar el foco, además del formato. Partiendo de esta idea, hemos empezado a promover conversaciones más frecuentes, aun manteniendo una conversación de inicio de año que nos sirve como excusa para hacer balance, tomar perspectiva e identificar de manera conjunta itinerarios de crecimiento profesional y acciones de mejora del acompañamiento directivo en este itinerario.

Yendo un paso más allá, este año estamos experimentando con nuevas formas de conversación, como complemento a las de inicio de año. El experimento consiste en realizar una dinámica que ha conducido a un diálogo abierto y colectivo sobre los puntos fuertes y los ámbitos de mejora y desarrollo de cada una de las personas del equipo.

¿Cómo lo hemos hecho? Cada cual ha puesto por escrito entre 3 y 5 puntos fuertes (aquello que aporta al trabajo y al equipo) y entre 3 y 5 ámbitos en los que considera que debe mejorar o que constituyen retos para su desarrollo personal. Sentados en círculo alrededor de una mesa, cada hoja ha ido pasando de mano en mano, y cada compañera/o ha tenido ocasión de añadir, matizar o enmendar el contenido del papel, en post it pegados encima. Al final de esta rueda, la hoja ha acabado de nuevo en manos de su autor/a, quien ha compartido en voz alta las aportaciones de sus compañeros/as para, a continuación, señalar 3 propósitos de mejora a trabajar durante el año.

Esta dinámica ha generado un espacio de reconocimiento, empatía y aportación constructiva, desde la apertura y el buen humor; ha contribuido a reforzar la transparencia y la confianza entre compañeros/as, y ha sentado unas bases interesantes para poder orientar las conversaciones de principio de año hacia aquello que importa a cualquier organización y equipo, que es la mejora de las personas que lo integran.

 

Emma Rué

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