CENTROS DE EMPRESAS Y POLÍGONOS INDUSTRIALES: NOVEDADES Y NECESIDADES DE LAS EMPRESAS

En los últimos años hemos tenido que realizar algunos trabajos relacionados con analizar necesidades de empresas en determinados recintos como polígonos industriales, centros y viveros de empresas o coworking, y con impulsar determinadas actuaciones como cooperación empresarial, digitalización o mejora de los niveles de sostenibilidad.

En general se trata de encargos en los que el cliente busca poder ofrecer actividades y servicios a empresas que coinciden espacialmente en una determinada ubicación y que consideran son de vital importancia para mejorar la competitividad de las empresas.

Normalmente, excepción hecha de los centros de empresas temáticos, la primera constatación que tenemos es que la coincidencia espacial en un mismo recinto es el único nexo en común entre las empresas a las que se persigue ofrecer servicios o entre las que se pretende impulsar algún paradigma de gestión en boga.

Inexorablemente, el punto de encuentro común cuando visitamos a las empresas para conocer sus necesidades es una retahíla de demandas, solicitudes o directamente quejas relacionadas con el espacio o recinto compartido del tipo: frío, calor, iluminación, horarios, salas, office, movilidad, aparcamiento, posibilidad de hacer obras, ruidos, etc.

Igualmente, otra cuestión que suele interesar a las empresas es conocerse entre ellas, aunque sea por pura curiosidad. El hecho de estar en un mismo espacio, compartir pasillos y ascensores, encontrarse en la máquina de café, pero no saber unos/as de otros/as es algo que resulta paradójico. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el desparpajo y la empatía de algunos/as hace que el hielo se rompa, se produzcan encuentros y hasta colaboraciones, no parece lógico que este aspecto se haya descuidado constantemente por parte de aquellas instituciones que impulsan, promocionan o se interesan por el recinto en cuestión. En este sentido, las experiencias más interesantes se han dado habitualmente cuando las empresas:

  • Comparten verdaderamente un espacio físico por tratarse de un espacio muy abierto (tipo coworking)
  • Se encuentran en un estadio de desarrollo muy similar, especialmente cuando todavía son start-ups que no han validado su modelo de negocio en el mercado.

Por otro lado, por el de las instituciones, nos encontramos con ganas inmensas de hacer cosas nuevas, de impulsar que las empresas cooperen, se relacionen, que hagan proyectos juntas, etc. A las cuestiones que se les plantean sobre lo ya hecho o construido, casi siempre hay alguna derivación a algún otro responsable o cuestión:

  • Esto lo lleva urbanismo, …
  • Es cosa del edificio, …
  • Aquí no tenemos nada que hacer, …
  • Se quejan mucho pero no colaboran, …

¿Realmente no podemos hacer nada? ¿No sería más oportuno escuchar y solucionar los problemas que nos plantean antes de proponer nuevas cuestiones? ¿Lo hemos probado? ¿Tanta prisa tenemos por cerrar un expediente y abrir otro?

Ahí dejo esas preguntas y simplemente recuerdo aquella máxima del management de los 80s-90s relacionada con calidad de servicio: “Calidad es satisfacción de cliente”.

 

Jaume Amill

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