Los organismos que trabajan por la prevención e investigación de la corrupción, entendida como el abuso de un cargo para la obtención de un beneficio particular, alertan de la importancia de establecer mecanismos de prevención y detección de la corrupción en la administración pública, y la buena práctica que supone la puesta en marcha de normas y controles internos también a las empresas, especialmente cuando éstas se relacionan con la administración. La contratación pública y la gestión de los conflictos de interés, potenciales o reales, son dos áreas significativas – aunque no las únicas-, que conviene poner bajo escrutinio tanto en las organizaciones públicas como en las privadas que se relacionan.

Daleph trabaja al servicio de la administración desde hace más de 20 años. Nuestra tarea profesional hace años que nos condujo a reflexiones en esta misma línea, que desembocaron en dotarnos de una política propia de cumplimiento. Esta política se concreta en la aprobación del Código de conducta de Daleph, que toda la plantilla de la empresa conoce, ha asumido y suscrito mediante firma, y ​​que establece un marco para una actuación correcta tanto desde el punto de vista ético como de respecto a la normativa vigente.

El modelo de cumplimiento de Daleph consta, además del propio Código de conducta, de:

  • Una línea ética al servicio de toda la plantilla.
  • Un conjunto de protocolos y procedimientos que fijan las reglas de relación de Daleph con la administración, especialmente en cuanto a la contratación pública.
  • Un sistema de registro y certificación del cumplimiento efectivo de los procesos de control establecidos.
  • Un Comité de cumplimiento integrado por tres personas de la empresa y un asesor externo, que vela por el desarrollo y cumplimiento del código y los protocolos que se derivan, y efectúa recomendaciones de actuación en caso de detectar alguna incidencia.

En la relación con la administración, a pesar de los legisladores hayan aprobado reglas y previsto procedimientos, las empresas nos podemos encontrar con incertidumbres a la hora de interpretar unas y otras, y en estas situaciones conviene tener la brújula bien a mano, para no perder el norte.  Hoy podemos afirmar que este modelo ha resultado ser nuestra brújula. Ha sido clave a la hora de aportar solidez, transparencia y tranquilidad tanto a los directivos como al conjunto de empleados/as de Daleph, y constatamos que se trata de una herramienta muy poderosa, que posiblemente convendría extender de manera mucho más firme dentro de la propia administración.

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